sábado, 27 de marzo de 2010
Una pequeña luz azul brilla
El más dulce rock es la droga roja de tu corazón, el susurro más hermoso de tu voz y el brillo de tus ojos a la luz del Sol son mi libre motor. Arranco las mañanas bajando por las escaleras de mi andar, con acordes trastornados caminamos a la par. Voy imaginando quizás, sin querer despertar del paraíso soñado que hoy me acompaña atada a tu mano. Desarmando mi mente volvemos a viajar a no sé donde, buscando un lugar hacia la línea imperfecta que cruzamos aquella vez. De vez en cuando en la esquina te veo cruzar, y en 21 nos volvemos a encontrar. El pelo atado o quizás algo alocado de la nada apareció y ya te ficho de que sos vos. Deslizando una caricia, una pequeña luz azul brilla capturándome de esa manera en que tan sólo me ves vos.
miércoles, 17 de marzo de 2010
Sombra
Guardado en un cajón dejó mil recuerdos sepultados en un rincón, de vez en cuando la voz de mi infancia le susurra al oído y extraña los rulos rubios y al medio metro caminar. Quemamos los años sin ninguna atención y las cenizas me recuerdan a diario el dolor punzante en medio del corazón. Reteniendo momentos sin sentido mis manos te quieren soltar a ese lugar donde elegiste estar; y en palabras de quizás, hoy te digo que en otro era van a inventar el olograma para que puedas pasar. Es que Sombra, ya no es disimulada mi voz desinteresada para tu vida atropellada. Esta vez hay que reconocer que está todo al revés, si fingimos como tontos que alguna vez las cosas estuvieron bien.
martes, 16 de marzo de 2010
Un ocelo multicolor
Dejando el respirador y yéndome de la función, te canto esta canción: Llegué a esa luz, desmesurada admiración divina. Lentamente acercándome a su mente, abriendo su corazón y explorando palabras tristes descubrí lo que hay al fin. Ajena estuve a esos sentimientos que me tocaron y me dieron la mano, para decir una vez más “si”. Caminando por un quizás me topé con la realidad, un alma revoloteando pasó y tocó mi piel. Haciéndome sentir, sin querer me hizo vivir. Al fin sanó el agujero negro del palpitado cosmos rojo, dos estrellas azules lograron retomar su función mecánica salvando mi cadáver. Sin darme cuenta me senté al reflejo del Sol cegándome en la claridad sinfín del ocelo multicolor.
martes, 9 de marzo de 2010
A la orilla del mar, un puerto
Desnudando una palabra griz en el oscuro incierto de mi alma, voy caminando hacia el portador de mi voz, tratando de obtener el habla escribí en la arena lo que me falta. Me siento al lado esperando algo nuevo. Una ola de enojo se llevó las palabras y así desapareció el reclamo de mi corazón. La marea empezó a subir y yo no sé qué hacer, si levantarme y huir o esperar la próxima ola y hundirme en el mar. Descifrándome, dejé mi otro yo en pequeñas partes de un rompecabezas sin fin. Timidamente me levanté y me sumergí en la espuma de mis pensamientos. Observándola desde lejos comprendí que mi otro yo era parte de mi... así fue que salí de las olas remotas de mi ser, mojada y renovada tomé mi otra mano y elejí ser lo que siempre fui... yo.
lunes, 1 de marzo de 2010
"Había un vez..."
Buscando las razones del no sé qué, entendiendo títulos nuevos, aclarando mi cabeza y vaciando los archivos sin redundancia. "Había una vez..." me leía mi papá y las historias volvían a empezar. Caminando por esa frase comienzan cosas nuevas que no sé a dónde me llevaran, entre Avenida Corazón y Avenida Razón me encuentro buscando un poco de explicación para calmar la excitación. En un lugar no muy lejos de acá al que supe llegar sin sentido de orientación, sin mapas ni incertidumbres y sin miradas para abajo: llegué sabiendo ser feliz.
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