martes, 9 de marzo de 2010
A la orilla del mar, un puerto
Desnudando una palabra griz en el oscuro incierto de mi alma, voy caminando hacia el portador de mi voz, tratando de obtener el habla escribí en la arena lo que me falta. Me siento al lado esperando algo nuevo. Una ola de enojo se llevó las palabras y así desapareció el reclamo de mi corazón. La marea empezó a subir y yo no sé qué hacer, si levantarme y huir o esperar la próxima ola y hundirme en el mar. Descifrándome, dejé mi otro yo en pequeñas partes de un rompecabezas sin fin. Timidamente me levanté y me sumergí en la espuma de mis pensamientos. Observándola desde lejos comprendí que mi otro yo era parte de mi... así fue que salí de las olas remotas de mi ser, mojada y renovada tomé mi otra mano y elejí ser lo que siempre fui... yo.
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