domingo, 27 de diciembre de 2009
17.04.04
Ella me señaló con sus destellos de luz, una marca dejó clavada en mi corazón y allí permaneció guardada en un rincón. Nunca pude llegar, no me deja llegar, a tocar los rayos del sol, suspirar con aliento congelado un viento esfumado. Una mañana unos ojos de luz me miraron despertar, torcida en mi cama su voz me desveló. Me siento al borde imaginando su sonrisa, tal vez su carcajada me haga recordar. Una imagen fugaz de su rostro pasar, yo lo quiero tocar, quiero llegar. Cuándo será que me toque cruzar, romper el cielo y poderla abrazar. Revalsó su ausencia infinita una lágrima que dejé en el tintero, manchando y desorbitando un mundo entero. Un rayo cayó y su imagen se desvaneció.
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