domingo, 27 de septiembre de 2009
5 y diagonal 80
Me hundo sentada en la vereda firme, viendo a los autos pasar. Escuchando esa canción de Ludovico Einaudi que me hace llorar, me pongo los anteojos para tapar las cosas que me hacen mal. Prendo un Philip Morris sin pensar, tragando ese humo que a veces (como hoy), no logro tolerar. La gente mira, sigue caminando y se va, nadie logra descifrar la agonía de éstos pensamientos. ¿Cuándo será que no vaya en contramano de esta puta sociedad?. Sigo pensando, "yo me quiero ir de aca y volar al más allá". Sin embargo mi cerebro no llega a indicarle a mi piernas que me quiero levantar. Y sigo hundida, sentada en esa vereda firme y fría que me invade de un inmenso vacío. Son las 14:05 y yo sigo aca, esperando que algo suceda y me vengan a rescatar. Una lágrima cayó ¡qué desesperación!. Entonces busco en ese bolso violeta una máscara más que esconda la verdad. Pero ya no puedo seguir con esta farsedad, tengo que admitir que las cosas estan mal.
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