jueves, 29 de enero de 2009

Por mí misma

No importa cuán bajo me hunda del suelo, yo voy a tratar de estar con los ojos bien en alto. Las oportunidades que brindo las devoran como el viento. Sólo déjenme oírme y no me confundan, no quiero estar sola. Necesito escuchar mi voz para oír una dirección y huir de esta perdición. Si no entendes este dialecto no grites más fuerte que yo escucho bien. Mil errores, cien contradicciones y ningún rescate. Ya no se quién gana acá si ésta soledad o las ganas de llorar. No es algo deprimente, es real. No te confíes de este juego audaz, que te puedo atrapar en una red fantasmal. Te puedo ver hundir. Cedo ante pensamientos tristes que me estás enloqueciendo. Me siento acá, tratando de soportarlo: confío en algunos y soy engañada por la falsedad o no confío en nadie y vivo en soledad. Es que hago los movimientos “correctos” y me pierdo en el medio de este mal sueño. Este es mi error: termino siendo herida por mí misma, tan sólo me pregunto por qué, pero en mi mente encuentro que no puedo confiar en mí. Es que me quedo quieta viendo cómo todo gira y yo que con pensamientos de fracaso me voy hundiendo. Yo callo este dolor y me encierro en el silencio de la respuesta, preguntándome. ¿Cómo esperas que yo sepa qué hacer?, si no importa lo que haga o cuánto lo intente no puedo convencerlos por que estoy varada por dentro.

No hay comentarios: