domingo, 25 de mayo de 2008

Placer

Una sonrisa que sonríe por sí sola, unos ojos que brillan de inocencia, un cuerpo digno de ser amado. Dos figuras en busca de su felicidad, sólo el mismo deseo, el del tiempo eterno. Miradas perplejas llevadas a lo mismo, un hermoso cuadro apreciado por la noche, cuerpos uniéndose iluminados por la luz de la luna. La tranquila armonía del amor, buscando una y otra vez su boca. Agitados suspiros escuchados por el viento como melodía de pájaros. La simple sinceridad de aquellas miradas que ansían repetir su deseo y compartilo con las estrellas.

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